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Elecciones presidenciales en 2017, la izquierda lo tiene difícil ante las dos derechas

 

“En la segunda vuelta de las elecciones regionales a finales de 2015, el Frente Nacional (FN) fracasó en su intento de ser visto como un partido político normal. A pesar del empeño de Marine Le Pen por suavizar su tono, el FN continúa siendo percibido como un riesgo para la mayoría de los votantes franceses. A pesar del estancamiento económico y el alto desempleo, especialmente alto entre los jóvenes, los franceses no están listos para abandonar el euro o la UE”, comenta  Dominique Moisi (“The Resistible Rise of Marine Le Pen” -Project Syndicate-).

 

“De momento, todo favorece a la extrema derecha francesa: una economía en dificultades, un desempleo que crece, precariedad, una protección social y servicios públicos amenazados, un ‘proyecto europeo’ tóxico, una ola migratoria que proviene de Estados árabes, atentados en masa cuyos autores se identifican con el Islam…”, explica  Serge Halimi (“Le Front national verrouille l’ordre social” -Le Monde Diplomatique-). Sin olvidar que desde hace treinta años, el partido socialista comparte con la derecha la responsabilidad de políticas neoliberales fijadas por los Tratados europeos. “Balance: ninguna fuerza política muestra tanto entusiasmo y cohesión como la extrema derecha, y ninguna comunica tan eficazmente su camino futuro. Ninguna otra fuerza tampoco esboza la menor estrategia de reconquista”, concluye Halimi (Le Diplo).

 

“En la derecha moderada, finalmente eligieron a un liberal moderado y brillante conservador, François Fillon, que por la magia del voto fue consagrado campeón de una ‘Francia al borde de la rebelión’ que a duras penas avanza”, editorializa Alexix Brézet (“Éditorial : «Pour Fillon, tout commence»” -Le Figaro-). “Su talento habría sido el de diagnosticar esta doble necesidad - conservadora y liberal- de la derecha francesa y haber sabido personificarla. Su valor, el de acampar obstinadamente sobre este punto de equilibrio, sin desviarse ni una pulgada. Su deber es ahora mostrarse a la altura de las esperanzas depositadas por esta ola que él mismo ha creado”, opina Brézet (Le Figaro).

 

“El presidente francés, Francois Hollande, anunció que no se presentará a la reelección en 2017. Su decisión dice mucho sobre el declive global de los partidos de centro-izquierda, así como del flojo liderazgo de este impopular político. El malestar con Hollande, se extendía a su supuesto sucesor, Manuel Valls, quien rápidamente ha dimitido para lanzar sus campaña presidencial”, concluye Emma-Kate Symons (“Francois Hollande’s demise proves the West’s center-left is in free fall” -Quartz-).

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