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La Religión Pierde Terreno Frente al Deporte

Is Religion Losing Ground to Sports?

"Mientras se pierde la fe religiosa, los deportes llenan un vacío psicológico y cultural"

Los estadounidenses aficionados al deporte forjan lazos imperecederos con los colores, personas, lugares y momentos que definen sus equipos. Podría decirse que profesan una religión, aunque eso sería injusto para el deporte. Mientras los equipos y sus hinchas construyen poderosas comunidades bien cohesionadas, las iglesias están perdiendo feligreses. Esto plantea la pregunta: ¿Están los americanos cambiando sus lealtades espirituales? ¿Sustituyen los lugares para el rezo por los lugares para el juego? Sorprende que no haya escasez de religiosos en los deportes americanos. Los jugadores hacen genuflexiones, levantan el dedo índice al cielo, ayunan durante el Ramadán, y uno de cada cinco estadounidenses está convencido de que Dios influye en los resultados del partido. Los estadios deportivos funcionan hoy como lo hacían antes las grandes catedrales: reúnen a la comunidad y concentran su energía colectiva. En resumen, los deportes están ganando adeptos por los métodos que tradicionalmente han definido el éxito de las instituciones religiosas: sumergir regularmente a las personas en una experiencia trascendente y mantenerlas ardientemente comprometidas a largo plazo. Podría ser simplemente que las religiones ya no remueven las mismas pasiones competitivas de antaño. La tolerancia para con otras religiones y la aceptación de los matrimonios mixtos han aumentado mientras los lazos religiosos han ido decayendo. Esto puede ser un cambio saludable, estamos mejor habiendo dejado atrás tanta hostilidad interreligiosa, pero las instituciones religiosas han perdido poder. Los estadounidenses siguen siendo los creyentes de una u otra clase, pero cuando se trata de mantener el interés y la devoción, el deporte no muestra signos de ceder el liderato.

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