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¿Erradicar la Malaria?

Malaria Eradication: Cure All?

"Un nuevo enfoque, usar medicinas en vez de pesticidas, puede facilitar la eliminación de la malaria. Pero no está exento de controversia"

El Doctor Li Guoquiao (Universidad de Medicina China de Guangzhou) creó la artemisinina, el fármaco más efectivo contra la malaria, a base de hierbas chinas usadas contra la enfermedad. Li trata de erradicar la enfermedad en Comoras (Sureste de África), y si lo logra, repetirá el proceso en el continente. Hasta ahora, los esfuerzos se dirigían a controlar al mosquito portador de la enfermedad: bien matándolos con insecticidas, bien dragando el agua estancada donde viven sus larvas. Li no quiere atacar al mosquito, sino al parásito que causa la enfermedad. Al igual que en la viruela, el parásito de la malaria alterna su ciclo de vida entre el insecto huésped (el mosquito), y un vertebrado (el ser humano). En el caso de la viruela, se usó una vacuna para hacer al ser humano hostil al patógeno. No hay vacuna contra la malaria, así que Li usa fármacos: combina la artemisinina y un antipalúdico llamado piperaquina, el nombre comercial de la combinación es Artequick. Se combinan ambos para evitar que se desarrolle una cepa resistente al primero. Es una terapia de combinación similar a la usada contra el VIH. Se necesitan tres dosis de Artequick para hacer hostil a los humanos (una al mes), y las dos primeras se acompañan de otro fármaco: la primaquina. Li y sus colegas llaman a este enfoque FEMSE (eliminación rápida de la malaria a través de la erradicación de la fuente, por sus siglas en inglés). La FEMSE ha tenido un notable éxito en las tres islas de Comoras, con resultados entre el 95-97% de eliminación. No es erradicación, pero sí una gran mejora, aunque necesita un amplio programa de vigilancia para evitar la propagación en caso de contagio. Para Yao Kassankogno, de la OMS, esto es muy importante, ya que la erradicación de la malaria impide que la gente se inmunice frente a la enfermedad, especialmente los niños. Muchas de las personas que se contagian por primera vez sobreviven, y los brotes  posteriores no son peores que un resfriado. Según Kassankogno el seguimiento no es suficiente. Pero el principal problema está en la seguridad de los fármacos. La artemisinina y la piperaquina son seguras, pero la primaquina puede matar a personas con deficiencia en la encima G6PD. Muchos africanos, y los comoranos en particular (15% de la población), son G6PD deficientes. Andrea Bosman, de la OMS, critica la falta de monitorización de los efectos secundarios. Esto supone un riesgo para Comoras, pero también una pérdida de información necesaria para realizar este proceso en otros países. Además, está el problema del consentimiento informado a los fármacos. Al tratarse de una medicación colectiva, las personas sanas también deben tomar los fármacos, aunque esto pueda afectar a su salud. Pero hay muchos intereses en juego: 1) un ahorro en costes directos e indirectos, 2) haría más atractivas para el turismo a las islas, 3) los intereses particulares de la empresa que distribuye Artequick, Artepharm, 4) los intereses chinos en la región. Nick White, de la Universidad de Oxford, afirma: “Esta investigación es radical. Es controvertida. Está dirigida por un famoso médico e investigador chino. Hay un montón de preguntas muy serias aquí, y un montón de incógnitas”.

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